www.adeguello.net / revista bimensual de crítica de crímenes / número 9- mayo 2005

Moriarty 2004


La captura de Paul Schaeffer

Andrea.
El 10 de Marzo fue capturado el perseguido gurú y pedófilo alemán Paul Schaeffer a las afueras de Buenos Aires por funcionarios de INTERPOL Argentina. Con ello se pone fin a ocho años de fuga de la justicia chilena por cargos que van desde pedofilia, adopción ilegal, evasión de impuestos y colaboración con la dictadura de Pinochet en la desaparición de unos 150 detenidos políticos. La historia de este ex enfermero del ejercito alemán tiene de todo: abusos sexuales, drogas y, a falta de rock and roll, canciones tirolesas.


Los comienzos
Paul Schaeffer nació y creció en la región alemana de Renania junto a sus tres hermanos y a su madre ya viuda. Según un amigo de la infancia, su desprecio hacia las mujeres comenzó con su madre, a quien insultaba constantemente. No era un buen estudiante y solía pelearse con sus compañeros de clase. A los 11 años perdió un ojo en una pelea de recreo. Unos años después ingresó en las Juventudes Hitlerianas y al comenzar la segunda guerra mundial fue reclutado para trabajar como enfermero en el frente. Allí debió aprender conocimientos básicos sobre drogas, que le fueron de gran utilidad en su vida posterior. Al terminar la guerra, empezó a trabajar en un albergue para niños con problemas, pero a veces sus actitudes con los menores no eran bien vistas. En 1957 dejó el hogar y creó su propia fundación religiosa bautista, llamada "Misión Social Privada", para, ya sin molestos superiores, ayudar a niños difíciles. A finales de los años 50 surgieron las primeras denuncias de abusos sexuales y Schaeffer, con pocas intenciones de acabar en la cárcel, decidió huir de Alemania, aunque no solo. El pastor logró convencer a las familias de varios niños para que emigraran con él a un país donde pudieran vivir felices y comer perdices. En 1961 llegó Schaeffer a Santiago de Chile y poco después se reunieron el resto de sus acólitos con él.


Colonia Dignidad
Ya instalados en una enorme finca del sur de Chile, creó una fundación benéfica llamada "Sociedad Educacional y Benefactora Dignidad". Schaeffer aprovechó la simpatía que la mentalidad alemana despierta entre la clase alta de Chile para conseguir que su fundación fuese declarada exenta de pagar impuestos. Con casi 300 personas trabajando gratis de sol a sol y sin tener que pagar impuestos, Schaeffer y sus colaboradores más estrechos, entre los que se encontraba un ex piloto del ejercito nazi, montó una gran eficiente granja, una escuela, un hospital con la más alta tecnología, al que darían mucho uso, y un sofisticado sistema de seguridad para defenderse de los intrusos y, al mismo tiempo, impedir la fuga de los colonos.
Los hombres y las mujeres dormían en dormitorios separados y las relaciones sexuales estaban en teoría prohibidas. Los niños también estaban separados por sexos. Schaeffer se construyó una pequeña casa junto a la residencia de los niños varones, la "Kinder House", a la que iba todas las noches para elegir al afortunado niño que pasaría la noche con el "tío permanente". Schaeffer parecía haber conseguido montarse el paraíso en la tierra, pero esa idílica situación no duró mucho y a los pocos años comenzaron las fugas y los rumores.


Colonos a la fuga
El primero en intentar escapar fue Wolfang Müller, que había venido a Chile después de que Schaeffer convenciera a su madre soltera de que lo dejara ir. A los 17 años estaba harto de sufrir los abusos del "tío permanente" y decidió escaparse siguiendo el curso del rió. Pero Schaeffer dio aviso a las autoridades y, con ayuda de vecinos de la zona, consiguieron capturarlo y devolverlo al redil. En la colonia, el joven fue obligado a ponerse un mono rojo para que todos los otros colonos pudieran pegarle e insultarle a modo de castigo.
Müller intentó una segunda fuga y esta vez consiguió llamar a su madre en Alemania y pedirle que viniera a rescatarlo. Poco después, la madre viajó a Chile para intentar salvar a su hijo, pero el día antes de declarar ante las autoridades los amigos de Schaeffer se presentaron en el hotel donde se alojaba y convencieron a la mujer para que fuera a Colonia Dignidad. Allí fue drogada y recluida en un ala del hospital.
La tercera vez es la vencida para Müller que consiguió llegar a la capital donde pidió refugio en un asilo de ancianos y ofreció una rueda de prensa para denunciar la situación que se vivía dentro del enclave alemán. Schaeffer, a su vez, lo acusó de estar perturbado y lo denunció por difamación ante los tribunales, pero el miedo a ser detenido causó su primera huida a Argentina. Con la ayuda de un pasaporte falso y una conveniente cirugía plástica, realizada en el hospital de la colonia, logró cruzar la frontera entre los dos países. La colonia intentó contrarrestar la mala publicidad haciendo una huelga de hambre y, después, dejando entrar a la televisión para mostrar una idílica imagen de la vida campestre alemana, con coro de agraciados jóvenes alemanes incluido. Finalmente, tras ser absuelto, Schaeffer volvió a Chile.
El segundo en intentar fugarse fue Heinz Kuhn, quien conoció a Schaeffer en Alemania. Cuando surgieron las primeras denuncias contra el pastor y éste decidió huir a Sudamérica, Kuhn se alegró de haberse librado de su influencia. Sin embargo, esta alegría no duró mucho pues meses después Schaeffer lo mandó a buscar. Al regresar a la colonia, le quitaron el pasaporte, su anillo de compromiso y le restringieron la comida y el agua durante 28 días. En 1968 decidió escapar al enterarse de que su novia Ursula esta embarazada, pero la pareja fue capturada en una ciudad del norte de Chile. De vuelta en la colonia, les separaron y a Kuhn le drogó el propio Schaeffer. Al despertar unos días más tarde, se enteró de que habían hecho abortar a su novia y volvió a fugarse. Esta vez logró su propósito, tras amenazar a Schaeffer con denunciarlo a la embajada alemana, y consiguió que liberaran a Ursula. Curiosamente Kuhn siguió frecuentando la colonia hasta 1984, fecha en la que se dio cuenta de que Schaeffer miraba con "interés" a uno de sus hijos. Durante los últimos 30 años, Kuhn ha estado ayudado a otros colonos a escapar.


Amigos influyentes
Desde su llegada a Chile, Schaeffer supo rodearse de personas influyentes que defendían a la colonia frente a las denuncias que aparecían periódicamente, cada vez que algún colono se escapaba. Se creó incluso una asociación de amigos de Colonia Dignidad. Sin embargo, no fue hasta la llegada al poder del General Pinochet, mediante un golpe de estado, cuando empezó una colaboración más estrecha con el gobierno de Chile. Declaraciones de ex agentes de la policía secreta chilena (DINA) informan que solían llevar a algunos detenidos a Colonia Dignidad. Amnistía Internacional fue una de las primeras organizaciones en denunciar esta colaboración, pero fue demandada por Schaeffer y tuvo que retractarse. Son unas 150 personas las que se supone fueron torturadas y drogadas en el hospital de Villa Baviera; los pocos que lograron salir con vida aseguran que Schaeffer se ocupaba personalmente de las torturas. Los colonos siempre negaron que esos rumores fueran ciertos pero un reciente registro policial a la colonia ha puesto al descubierto restos de coches pertenecientes a algunos de los desaparecidos.

A Schaeffer también se le atribuyó la desaparición en 1985 del matemático ruso- norteamericano Boris Weisfeiler, quien visitaba la zona en calidad de turista. Sus conocidos alertaron a la policía cuando Weisfeiler no regreso de una excursión por las cercanías de la colonia. Aunque la hipótesis es que se había perdido en el bosque, semanas de rastreos no consiguieron dar con su cadáver. Según testimonios incluidos en archivos de la CIA recientemente desclasificados, los colonos lo apresaron pensando que era un "espía", y el ex colono Kuhn afirmó haber oído en esa época una comunicación por radio entre dos altos jefes de la colonia y Schaeffer en la que expresaban su preocupación por el "intruso". Schaeffer supuestamente les respondió: "No se preocupen, el problema ha sido resuelto (...); él ya está comiendo patatas bajo tierra".

Captura en Tortuguitas
Si la vida y milagros de Schaeffer dan para varias películas, su captura no podía ser menos y dio para un reportaje. Tras su desaparición en 1997 parecía que se lo había tragado la tierra e incluso se rumoreaba que estaba escondido en unos túneles subterráneos de Colonia Dignidad. Nada se sabía hasta principios del 2004, cuando informaron a uno de los abogados de los menores abusados de que Peter Schmidt, encargado de su seguridad, había solicitado un permiso de residencia en Argentina. Éste, a su vez, pasó el dato a un programa de reportajes de la televisión chilena llamado Contacto. Los periodistas del programa viajaron a Argentina y al poco tiempo descubrieron, gracias a un certificado de compraventa de un coche, a Peter Schmidt y otros conocidos de Colonia Dignidad instalados en una lujosa y super vigilada finca llamada "La Solita", situada en Chivilcoy, localidad a 300 Km. de Buenos Aires. Allí, el grupo de alemanes se había ganado ya la admiración de los habitantes por su negocio de fabricación y venta de quesos y pasteles.
Tras un año de visitas, un periodista del programa logró ganarse la confianza de los vecinos de La Solita, primero, y de Schmidt, después, pero aunque consiguió entrar en la finca, fueron los trabajadores de fincas vecinas quienes le informaron de que habían visto a una pareja mayor. Al sospechar que podían ser Schaeffer y su enfermera particular avisaron a Interpol Argentina, que se hizo cargo de la investigación. Unos meses más tarde, y tras interceptar las comunicaciones de La Solita, lograron seguir a Peter Schmidt desde la finca hasta un chalet de las afueras de Buenos Aires. Horas más tarde, la policía realizó un allanamiento y encontraron a Paul Schaeffer, a quien identificaron por su ojo postizo, acompañado de su hija adoptiva y otros dos guardaespaldas. Dos días después el jerarca alemán fue expulsado de Argentina por carecer de permiso de residencia.


Vuelta a Chile
Aunque tras su llegada a Chile ha sido interrogado por varios jueces, Schaeffer no ha contado nada útil e incluso se divierte diciendo a ratos que no entiende español, que no le funciona el audífono eléctrico o negándose a comer aduciendo que está acostumbrado a la comida vegetariana. Con los que si habla, y muy amablemente, es con el equipo médico que lo cuida. Si no tuviera ya 83 años se podría pensar que está usando sus poderes de manipulación para conseguir la compasión, y futura ayuda, de sus cuidadores.
Secta secreta al descubierto en Chile (Adegüello, enero 2005)



Schäffer o Schaeffer
Schäffer, Schaffer, Schaeffer, Schaefer,... en los medios de comunicación le llaman de todo (menos guapo).
En realidad se llamaba Schäffer, pero este apellido se convirtió en Schaeffer en julio de 1996, cuando los países de habla germana aprobaron la reforma ortográfica por la que las "ä" se sustituyen por "ae". Entre agosto de 1998 y julio de 2005 se pueden usar las dos formas, pero a partir de esta fecha sólo se utilizará "ae".