A por los quince minutos de fama
Se olvida el dedo en el lugar del crimen
Intenta atracar delante de un policía uniformado


A por los quince minutos de fama

Andrea. No sólo las personas normales quieren salir en la tele, los criminales también, aunque en su caso es, al menos, una imprudencia.
Quien sabe en que pensaba, si es que pensaba, Eduardo T.L. de Córdoba (España), con una orden de detención en su contra por estafa, cuando en noviembre accedió a participar en un programa matinal de Televisión Española (RTVE). Eduardo, de 67 años, fue a comentar sus experiencias en un centro penitenciario andaluz junto a un ex concejal de Marbella. Pero la mala suerte quiso que algún policía estuviese viendo el mismo programa y viera a Eduardo en la tele y lo reconociera como estafador habitual, implicado en delitos contra la propiedad, falsedades y estafas. Tras comprobar que tenía una detención pendiente de un juzgado de Granada, el estafador fue detenido por el grupo de localización de fugitivos en las instalaciones del canal de televisión.
Encuentran a criminales en la tele
Otros criminales prefieren esos programas donde contar su vida íntima; este es el caso de Arturo Olivos, presunto violador en serie chileno, quien se presentó a un programa matinal llamado "El Diario de Eva", para pedir a su novia embarazada de tres meses que se casara con él. Pero en el siguiente programa se demostró que el vendedor ambulante ya estaba casado y tenía hijos, y otros invitados lo acusaron de mentiroso y violento. En ese momento los productores del programa ignoraban que Olivos tenía otras muchas cosas que contar. Entre ellas, siete ataques contra mujeres en el centro de Santiago de Chile a plena luz del día. Al parecer, las buscaba indefensas y vulnerables, para lo cual no dudaba en entrar a centros comerciales e iglesias, donde localizaba a sus posibles víctimas y entablaba conversación con ellas. Cuando las convencía de que era inofensivo, las llevaba bajo un paso a nivel de las cercanías, donde las violaba y les robaba sus pertenencias, amenazándolas con un arma blanca. Pero ninguna de sus víctimas vio dicho programa, y la policía sólo pudo capturarlo después de registrar el lugar donde cometía sus crímenes, en el que apareció una cartera con documentos. Al contactar con el dueño de los documentos, éste dijo que la cartera se la había robado un sujeto al que identificó como "Samuel". Gracias a esta información, y a que Olivos ya tenía antecendetes por robo y violencia, fue fácil identificarlo, y a las pocas horas fue detenido en las cercanías de su domicilio. Olivos puede ser condenado a cadena perpetua por sus crímenes. Por su parte, los productores del programa han prometido investigar mejor a sus invitados.
Igual de imprudente fue Calvin A. Benett, de 26 años, que estaba en busca y captura por doble homicidio de un matrimonio septuagenario de Arkansas (EE.UU), cuando se sintió solo y se le ocurrió enviar su nombre, foto y dirección real a un sitio web de búsqueda de pareja. Pero lo que no sabía es que, pocas horas después, el programa de televisión "Los más buscados de América" incluyó su foto (suponemos que otra) y muchas personas que habían visto su retrato, mientras buscaban a su media naranja en internet, lo reconocieron. La policía pudo detenerlo doce horas después de la emisión del programa.





Se olvida el dedo en el lugar del crimen


Tenían su huella
Andrea. Un ladrón que ingresó a una oficina de Hildeshein (Alemania), para robar un ordenador, se olvidó algo muy importante: el dedo. Al parecer, durante la faena se cortó el dedo y lo dejó en la escena del crimen, por lo que la policía no tuvo dificultad en identificar al dueño del dedo y autor del delito, gracias a su huella digital. Cuando los agentes fueron en octubre a la casa del dueño del miembro, un joven de 15 años y de origen iraquí, intentó negar su participación en el delito, hasta que le enseñaron la prueba. Se desconoce si el ladrón ha recuperado su dedo.




Intenta atracar delante de un policía uniformado


Esther.
No se fijó o tal vez era el disfraz lo que no le dejaba ver. Un ladrón enmascarado intentó atracar la tienda de una gasolinera a punta de pistola, cuando le detuvo un agente de policía uniformado (de la unidad de atracos a mano armada), que hacía cola en la caja con otros clientes. El oficial L.J. Scott detuvo en noviembre a Derek Pierson Jr., de 21 años, en una estación de servicio de Shreveport (EE.UU.) Le dijo al joven que le entregara el arma y éste no opuso resistencia.



 

 


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